2007-08-05
Recreación o Adicción
Recreación Vs Adicción
El juego patológico es considerado por un lado como un trastorno de los Hábitos y del control de impulsos por el CIE - 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades), y por otro lado; DSM - IV (Manual Diagnóstico y Estadístico) como una adicción comportamental al cumplir con los criterios de abstinencia, tolerancia y dependencia psicológica que se presentan en las adicciones químicas.
Cualquiera que sea la forma de clasificar el Juego Patológico, es un hecho que ésta es una enfermedad que ha venido creciendo hasta el punto en que se estima que cerca del 2.5 % de la población padece de Ludopatía.
Dentro del tratamiento se hace necesario un abordaje multidisciplinario o multicomponente para garantizar los resultados de abstinencia y prevenir recaídas de la conducta a futuro; es decir, el plan de tratamiento debe ser abordado por Psiquiatría y Psicología; y para ciertos casos específicos se debe contemplar la asesoría legal, jugadores anónimos etc.
En lo que respecta al tratamiento psicológico, existen ciertos criterios de importancia que no deben ser pasados por alto; ningún paciente es igual a otro, lo que implica la necesidad de trabajar con las diferencia individuales de cada uno. Debe realizarse un proceso de evaluación profundo donde se puedan identificar esquemas mentales, antecedentes familiares, factores de aprendizaje y mantenimiento, estrategias cognocitivas, rasgos de personalidad e historia del problema.
La ludopatía debe tratarse como una respuesta o conducta que queremos reducir, disminuír y en última instancia eliminar, esto nos lleva invariablemente a realizar un análisis funcional del comportamiento que incluya los antecedentes y consecuencias que mantienen la conducta de juego.
El Juego patológico puede verse como un trastorno multicausal; existen predisponentes biológicos que contribuyen a que una persona con familiares jugadores tenga más probabilidad de desarrollar la enfermedad que una sin esta predisposición. La probabilidad aumenta si en la familia existen ludópatas, sin que ello implique necesariamente que toda persona con antecedentes familiares tenga que desarrollar la enfermedad. Los factores de aprendizaje y ambientales cumplen una función clave en el desarollo y mantenimiento, en este sentido, es menos probable tener problemas de juego si la persona cuenta con un repertorio alterno para afrontar dificultades, si tiene habilidades para solucionar problemas, o si vive en un medio donde no tiene ocasión de apostar y el juego es socialmente castigado. - Hay mayor probabilidad de desarollar la adicción si se vive en Las Vegas que si se vive en una comunidad indígena en el Amazonas-.
Existen ciertos rasgos de personalidad caracterizados por baja tolerancia a la frustración, altos niveles de exigencia, ansiedad por preocupaciones, evitación de problemas o dependencia, que en combinación con otras causas pueden favorecer el inicio y mantenimiento del problema en mención. Además, se ha establecido mediante estudios que las personas que han tenido antecedentes de Trastorno de Deficit atencional con o sin Hiperactividad tienen más probabilidad de desarrollar problemas de Ludopatía.
Una persona que juega por primera vez en una máquina tragamonedas y lo hace por diversión, no le da mucha importancia al hecho de haber perdido el dinero destinado para apostar, sería como ver una película que resulta aburrida;" perdí el dinero". La dificultad puede aparecer cuando se tienen los rasgos de personalidad mencionados o vulnerabilidad personal y genética, la apuesta inicial deja de ser divertida para convertirse en una angustiante necesidad de recuperar lo perdido. Para estas personas el ganar es un problema y perder támbien. Tengamos presente que el apostador con problemas de control de impulsos se identifica por el hecho de querer recuperar lo perdido mediante la apuesta execiva.
No es raro encontrar pacientes que además de ludopatía tengan otra enfermedad que pueda ser causa o efecto del trastorno primario. Esto es conocido como Comorbilidades; ansiedad, depresión, alcoholismo, problemas de pareja, tabaquismo o trastornos alimenticios entre otros. En este sentido, el análisis funcional al cual ya hice mención, ayuda al entendimiento de qué está produciendo qué, " ¿Juego por que estoy deprimido?", o "¿Estoy deprimido por jugar ?".
Podría parecer que cuando se habla de Ludopatía la guía de tratamiento es la misma, pero esto no es así. A parte de las diferencias individuales de cada paciente, no es lo mismo una persona que apuesta en la ruleta a una que juega en las máquinas tragamonedas o en las máquinas de caballos o que apuesta de manera compulsiva a las loterías. De igual forma no es lo mismo un adicto a la marihuana que uno a la heroína.
Los tratamientos para adicción están caracterizados por probabilidad de recaídas; el paciente y la familia deben saber de antemano que es posible que ocurra y que el tratamiento no es una solución "mágica" para su problema. -Estas personas muestran con frecuencia distorsiones cognocitivas como la del pensamiento mágico-.
Estamos ante un problema que termina por afectar varias áreas de ajuste del individuo, por lo general la familiar, afectiva, económica, laboral y social entre otras. Lo ideal es fortalecer sus redes de apoyo para que el paciente no sienta que está solo, incluso familiares o amigos pueden ayudar como coterapeutas lo que aumenta la probabilidad de éxito del tratamiento.
Mediante diversas técnicas psicológicas se ayuda al paciente a afrontar sus miedos y expresar emociones. En el tratamiento también se trabaja el tema del manejo de la ansiedad, enseñando técnicas de relajación muscular progresiva, respiración diafragmática, visualizaciones guiadas y algunas otras que han mostrado buenos resultados en el control fisiológico de la ansiedad. Lo que se pretende en este aspecto es que el paciente pueda afrontar sus niveles de ansiedad sin recurrir al juego.
Se ha identificado que muchos de los pacientes con Ludopatía tienen déficit en estrategias de solución de problemas, lo que los lleva frecuentemente a querer solucionar sus adversidades con el juego. El entrenamiento en técnicas de solución de problemas brinda una herramienta más al paciente para que incluya el autocontrol en su repertorio de afrontamiento. Solucionar problemas haciendo una lista de alternativas, además de otros pasos que el paciente aprende rápidamente contribuye no solo a alejarse de los casinos, sino que fortalece su autoeficacia y autoconcepto.
Al enseñar al paciente a identificar y cambiar sus distorsiones, estamos entrando en el terreno de la restructuración cognocitiva, la cual pretende modificar los pensamientos automáticos que pueden precipitar una recaída, justificar el no buscar ayuda, esperanzar una ganacia, minimizar consecuencias negativas o negar una realidad evidente. Se procura enseñar al paciente a que identifiqué que pensamientos sirven como señales de alarma para que cuando aparezcan los comente o busque ayuda en sus terapeutas, familiares o amigos. En este punto el autoregistro es una herramienta valiosa que muestra la forma en que pensamos ante diversas situaciones al tiempo que nos hace una descripción de los sentimientos asociados a los pensamientos anotados.
Recuperar actividades alternas al juego, dedicar nuevamente ese tiempo que dedica a las apuestas a esas actividades que solía hacer antes: Lectura, actividad física, actividades culturales, interacciones sociales etc. y lo más importante, a encontrar su verdadero sentido de vida.
Como se puede ver, los tratamientos deben abarcar un amplio terreno el cual no está delimitado en cada persona. La ludopatía es una enfermedad, pero tiene cura. Cuando el paciente tiene voluntad de cambio, una buen apoyo familiar y un tratamiento integral el pronóstico es bueno. Pero hay algo que él debe tener claro aún despues de varios años de abstinencia; no debe intentar probarse colocando nuevamente una moneda en la ranura...
ROBINSON MONTOYA C
Psicólogo
Miembro activo Fundación Colombiana de Juego Patológico
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